El jurado del premio ha valorado la "poética y la capacidad de construir una mirada personal que ha logrado conectar con el público a través de su película Pa negre". Es justo esto, la emoción que ha encontrado en el público lo que más ha conmovido a Villaronga de su sexto largometraje. "Para mí es algo estupendo porque uno hace cine para comunicar y ver que eso que has hecho llega al público me produce una gran alegría", ha añadido Villaronga, que comenzará en octubre el rodaje de una serie de dos capítulos para TVE en torno a la llegada a España de Eva Perón. Poco acostumbrado a la conexión con los espectadores, Villaronga cree que Pa negre, sin dejar de ser un cine poco convencional, presenta unos personajes con los que el público se identifica fácilmente.
El Premio Nacional de Cinematografía, concedido por el Ministerio de Cultura y que será entregado en el curso del próximo Festival de Cine de San Sebastián, el próximo mes de septiembre, está dotado con 30.000 euros. Justamente fue en la ciudad donostiarra, en el certamen del año pasado, donde comenzó la exitosa carrera de Pa negre con la Concha de Plata a Nora Navas como mejor actriz y con unas excelentes críticas. Un camino que culminó en la gala de los últimos Goya, en la que nueve estatuillas, entre ellas las de mejor dirección, película y guion original.
Licenciado en Historia del Arte por la Universidad Autónoma de Barcelona, Agustí Villaronga es un director con un pasado de cine independiente, "poético" según ha señalado esta mañana al término de la reunión del jurado la realizadora y vicepresidenta segunda de la Academia de Cine, Judith Colell, para quien Pa negre logró además de su calidad la conexión con el público. Miembros del jurado han destacado también que se ha tratado de un fallo de consenso.
Villaronga se aficionó al séptimo arte de niño, gracias a la afición de su padre, con quien coleccionaba cromos de actores y jugaba a ser director, haciendo "proyecciones" caseras con dibujos, cajas de cerillas o linternas. Se abrió paso en el cine con varios documentales y cortometrajes premiados por el Ministerio de Cultura y la Generalitat catalana, como Anta mujer (1975), Al mayurka (1976) y Laberinto (1980).
Curtido en el cine en diversos oficios como actor, director artístico, decorador... se estrenó como director de largometrajes con Tras el cristal (1986), protagonizada por Marisa Paredes. Con El niño de la luna (1989) obtuvo su primer Goya, al mejor guion original, y fue nominado como mejor director. En 1996 llevó al cine una novela de Georges Simenon, El pasajero clandestino. Después llegan 99.9, en 1997, distinguida con el Mélies de Plata a la mejor película fantástica europea en el Festival de Sitges; El mar (2000), premio al cine independiente y de nueva creación en el festival de Berlín, y el falso documental Aro Tolbukhin. En la mente del asesino (2002).